La Misión

La Comunidad Apostólica

Los Eudistas responden solidariamente por la vida y el apostolado de la Congregación.

Por hallarse la Congregación establecida en regiones y culturas diferentes, las provincias, dentro de la plena fidelidad a la inspiración eudista, fijan sus propias prioridades en la elección de sus compromisos. Se muestran solidarias las unas de las otras y se esmeran por acrecentar sus vínculos fraternos y su mutua colaboración.

En cada provincia, los Eudistas, atentos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, orientan sus esfuerzos en función de las prioridades que conjuntamente han descubierto.

Buscan desarrollar las cualidades que favorecen la vida y el trabajo en común: apertura de espíritu, respeto a los demás, capacidad para escuchar y dialogar.

Viven en comunión con la Iglesia particular dentro de la cual trabajan. Bajo la dirección del obispo, ejercen, en espíritu de corresponsabilidad, los ministerios que les son confiados. Aceptan plenamente seguir las orientaciones diocesanas, regionales y nacionales.

Se empeñan en buscar el bien de todas las iglesias. Su pertenencia a una Congregación que se halla presente en varios continentes los ayuda a penetrarse del sentido de la catolicidad en la Iglesia dentro de la cual trabajan.

Su comunión en una misma fe y en una misma solicitud apostólica manifiesta el poder del Espíritu de Jesús que une a los hombres: ella es el signo del nacimiento del mundo nuevo, inaugurado por la resurrección, en el que la plenitud de la Ley es el Amor.